Eri van den Biggelaar, una maestra holandesa de 40 años de edad, afectada por un cáncer cervical terminal, le pidió a sus alumnos que le fabricaran un ataúd.
La enfermedad avanza demasiado y los tratamientos resultaron inútiles, por lo que los médicos le diagnosticaron unas pocas semanas de vida.
Al ser tan querida y respetada en la escuela, le pidió a la maestra del taller de actividades prácticas que le construyera un cajón.
Lo que los alumnos, quienes generalmente utilizan maderas para realizar canastos o estantes, ultiman los detalles de lo que será su último lugar de descanso.
El ataúd se encuentra actualmente en el medio de una de los salones y por momentos se transforma en una especie de atracción para los niños quienes aprovechan y se meten en su interior.
La vida y la muerte van de la mano. Los chicos entendieron esto cuando se lo expliqué. No pretendo ser morbosa con ellos sino que quiero que me ayuden, expresó la maestra.
Publicado en RCN
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