La globalización de las noticias comienza a reducir el mundo también para los delincuentes reales.
Hoy han salido dos noticia que lo demuestran. La primera, una que finaliza un capÃtulo de pederastia y que podrÃa ser el inicial de una gran novela que quién sabe dónde terminará. ¿Será efectiva la divulgación de técnicas tecnológicas (valga la redundancia) e imágenes para capturar a los pedófilos, o servirá para que se atrincheren en nuevas formas que les garanticen anonimato e inmunidad?
 El capÃtulo termina (y la telenovela comienza) con el arresto de Christopher Neil por parte de la policÃa de Tailandia. Capturado se confirma que es canadiense, que tiene 32 años y que sabÃa que lo buscaban. Comenzó la huida, de Corea del Sur a Bangkok y de allà a una remota provincia no turÃstica. Vaya sorpresa al ver su rostro en todos los diarios del mundo.
El otro caso hace una lÃnea recta entre Madrid y Buenos Aires. El ladrón de los mapas de Ptolomeo, que estaban dentro de unos libros incunables que se guardaban no tan celosamente en la Biblioteca Nacional de España, supo por los periódicos que ya lo habÃan identificado y que lo buscaba la Interpol. Haber hallado dos de los mapas arrancados de los libros en dos anticuarios de las antÃpodas del mundo condujeron directamente a César Ovilio Gómez Rivero, que cobraba por cada uno 45 mil euros.
El ladrón de mapamundis sigue en libertad, aunque le han retirado el pasaporte. No parece que vaya a tener una pena muy severa. Dice no haber robado nunca antes y que los cálculos de la Biblioteca Nacional son inexactos: Sólo robó 10 mapas. Quizás los vecinos de su urbanización clase alta de Argentina sean los que le castiguen con sus reproches silentes, si es que no son tan ladrones como él, en un paÃs donde la corrupción es reina.
Publicado en Jazztelia
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